La Argentina posee una gran variedad de credos como consecuencia de las importantes corrientes migratorias que arribaron al país en diversas épocas. Este fenómeno originó el surgimiento de una multiplicidad de fiestas religiosas, creencias y devociones populares en todo el territorio, muchas de las cuales se han convertido en estos últimos años en un fenómeno turístico.

También existe una fuerte religiosidad popular -algunas creencias reconocidas y otras no por la iglesia Católica-, que veneran al Gauchito Gil y la Difunta Correa, entre otros.